Las mellizas de mi pueblo


LAS MELLIZAS DE MI PUEBLO

Me gusta mi pueblo, monumental, agradable, acogedor, sobre todo a primera hora antes que empiece la gente su devenir, cuando se pueden admirar cada uno de sus rincones, sin demasiadas molestias, incluso por la noche, en verano que se oye aún el murmullo de la gente sentada en cualquier terraza, aún se conserva la costumbre según que barrios de sacar la silla al fresco; o la tranquilidad inmensa de pasear a esas horas por el casco viejo.

Pero Caravaca no es solo sus monumentos, sus fiestas, tiene otra cara más reconfortante, la de sus personas entrañables, la Caravaca profunda. Díganme que pueblo no tiene sus personajes particulares, que todo el mundo conoce en persona o de referencia, y de los cuales se habla siempre con agrado y cariño; pues en mi pueblo como no podía ser menos, hay están las mellizas del horno.

Paseando para hacer unas fotografías, a primera hora de la mañana, no había nadie en la calle larga, y sólo me encontré con las mellizas que iban camino a la iglesia de las Claras a oír misa (por lo que me dijeron después), me dispuse a hablar con ellas, para ello tuve que hacer la presentación de rigor y responder a todas las preguntas a las que me sometieron; ¿Eres del pueblo?, ¿De quien eres hija? ¿Para que es esto? etc… Les explique que estaba haciendo fotos de monumentos del pueblo y que al encontrarme con ellas me habían venido un cúmulo de recuerdos de mi infancia, por lo tanto las podía considerar monumentos emotivos; que me permitieran hacerles una foto, gustosas posaron para mi, pero no sin antes arreglarse sus atuendos y cerciorarse de que iban iguales en sus vestimentas, como a ellas le gusta. Me dijeron que les gustaba ir a esa hora a misa de domingo, porque después la gente iba muy arreglada y así tenían mas tiempo para las faenas de la casa o para atender alguna visita si se presentaba… Me despedí y seguí no sin reparar en múltiples recuerdos que venían a mi mente.
Me críe entre cuesta de las Herrerías y Rafael tejeo, y no recuerdo mi infancia sin este par de personajes. Recuerdo de oír como mi madre y mi abuela hablaba de las mellizas, en su labor de ayudar a su madre, la señora Carmen en el horno de pan, aparecen en muchísimas fotos, incluso en la boda de mis padres de fondo, aunque yo las conocí ya en otros menesteres.
Recuerdo cuando iba a la escuela el Matadero como se conocía entonces, sería la Santa Cruz, siempre me las encontraba a la hora de entrar tirando de una especie de carros , en los cuales siempre llevaban cosas, para mi que era una niña , muy interesantes, distrayéndome en mirar cada una de los enseres; Años después en los mercados ayudando por unas perricas a vender fruta , desde el amanecer hasta mediodía; en las fiestas de Mayo paseando agarradas del brazo para ver a la gente lo maja que iba; trabajando en cualquier cosa que les surgía , ellas no tenían peros, el trabajo era trabajo y no se despreciaba .Y muchísimos imágenes más que seguro a cualquiera que lea estas líneas le surgirán sin necesidad de evocarlos.

Hoy día agradezco estas visiones, a primera, segunda o cualquier hora del día, y espero que siempre halla personajes, que sólo con observarlos nos puedan trasladar a un mundo de emociones y recuerdos; personas honestas, trabajadoras y realmente puras.

Ana María Vacas Martínez-Blasco.


Deja un comentario