Inmaculada Vacas


Cuando miro su obra retengo en mi retina momentos rostros, rasgos, siluetas, sueños, es como un calidoscopio de imágenes que embellecen todo lo vivido, todo lo que queda por vivir y que me acerca cada día más a esa parte emprendedora mágica, cálida, pero humana.

Es como si convirtiera en cada acto que realiza en una cámara de fotogramas con piel, que respira, que transmite, que comparte con todos los que perpetúan esos minúsculos detalles que nos engrandecen, que nos hacen imperfectos pero apasionados.

Inmaculada Vacas